voluntariado_corporativo

Por Lucía García Cacho

Existen diversas definiciones del voluntariado corporativo que varían en función de la fuente de referencia que consultemos. Por ejemplo, para el Observatorio del Voluntariado Corporativo, proyecto dirigido por Cooperación Internacional, el voluntariado corporativo es un conjunto de actividades promovidas y apoyadas por una empresa que tiene como finalidad la participación libre de sus empleados a través de la dedicación de su tiempo, capacidades y talento a causas, proyectos y organizaciones sin ánimo de lucro.

Aunque algunas definiciones son más concretas que otras y determinan en mayor o menor medida el tipo de implicación que tienen que tener los empleados y la compañía, todas ellas están de acuerdo en dos cuestiones que son la base del voluntariado corporativo: debe ser apoyado por la empresa y debe contar con la participación de los trabajadores.

Aquellas iniciativas impulsadas por los empleados en el marco de la oficina que no cuenten con la participación de la empresa no pueden considerarse voluntariado corporativo. De igual modo, aquellos proyectos impulsados desde la compañía, normalmente de índole social, que no cuentan con la participación libre de los empleados, sino que son desarrollados como una labor más del trabajador, tampoco deben ser considerados voluntariado corporativo.

Un programa de voluntariado debe estar alineado con la estrategia de la compañía

Una empresa debe ser consecuente con sus declaraciones, objetivos, compromisos corporativos e iniciativas, y, por tanto, el voluntariado corporativo también debe ser coherente. De no ser así, se corre el riesgo de ofrecer una imagen difusa y alejada de la misión y visión de la compañía.

Por tanto, cuando una organización decide poner en marcha un proyecto de voluntariado corporativo, debe tener claro que impactará directamente en dos ámbitos fundamentales: la estrategia y las personas.

Idealmente, para que una iniciativa sea estratégica debe estar relacionada con la actividad que realiza la compañía. Sin embargo, el voluntariado corporativo no siempre puede estar directa y únicamente centrado en el core business de la empresa. En estos casos, el programa debería estar orientado a las prioridades y compromisos de actuación adquiridos por la compañía y definidos en sus políticas y planes estratégicos.

Para desarrollar un programa de voluntariado corporativo acorde con la estrategia de la compañía, es importante seguir una serie de etapas:

  1. Analizar el punto de partida: conocer qué se ha hecho hasta el momento en la compañía y qué está haciendo nuestro entorno. De esta forma sabremos si partimos de cero, qué personas han sido las “motivadoras” de ello y por tanto pueden servir de potenciadores, qué están haciendo otras compañías, etc.
  1. Concretar los objetivos para el programa: partiendo de la declaración corporativa (misión, visión, valores), la política de RSC y sus objetivos estratégicos, ya que constituyen el marco de actuación de la compañía. En este punto es donde se debe decidir a quién queremos impactar, quién queremos que forme parte del voluntariado, con qué partners vamos a contar, qué recursos necesitamos y de dónde se van a obtener.
  1. Definir un plan de implantación a corto, medio y largo plazo: en función de las posibilidades reales y las aspiraciones de la compañía, que nos sirva de “hoja de ruta” para su desarrollo. Las necesidades de las compañías son cambiantes, pues están en contextos que no son fijos y que pueden variar. El programa de voluntariado debe tener los mecanismos adecuados para ser flexible y poder ir cambiando también.
  1. Establecer indicadores de seguimiento: que nos ayuden a medir si vamos por buen camino y cómo podemos mejorar cada año. Debido a que el desarrollo de este tipo de iniciativas en las empresas se considera aún incipiente, no existe un sistema estandarizado de medición real del impacto de estos programas. Por ello es muy importante que las empresas determinen un sistema de medición consecuente con sus objetivos.

Para garantizar el éxito del programa de voluntariado, además de seguir las etapas mencionadas para  su creación, es imprescindible que cuente con el apoyo de la alta dirección, que haga partícipe a toda la compañía y que cumpla las expectativas de los empleados.

Para finalizar, es importante señalar los múltiples beneficios que supone el voluntariado corporativo tanto para la empresa como para los empleados:

  • Ayuda a desarrollar habilidades sociales
  • Fomenta el trabajo en equipo
  • Permite la relación entre trabajadores de diferentes áreas
  • Alimenta el orgullo de pertenencia
  • Potencia habilidades utilizadas en el entorno profesional: comunicación, liderazgo, gestión del tiempo…
  • Genera una proyección más friendly de las empresas entre la sociedad
  • Facilita el desarrollo de redes de colaboración entre organismos e instituciones

Además, podríamos añadir beneficios para los propios organismos con los que se colabora y para las personas o entornos que se ven impactados, ya que les permite contar con unos recursos humanos (que normalmente también llevan aparejados recursos económicos) difíciles de igualar a través de la contactación individual.

En definitiva, los programas de voluntariado corporativo son una iniciativa cada vez más presente en las empresas en todo el mundo. Sin embargo, no ha alcanzado en muchos casos la índole estratégica que debe tener. Contar con un programa estructurado, acorde a las características de la compañía y alineado con los valores y objetivos corporativos es fundamental para convertir el voluntariado corporativo en una pieza de verdadero valor  para la empresa.

Lucía García

Lucía García

Especialista en: liderazgo // comunicación corporativa // comunicación estratégica // responsabilidad corporativa // reputación corporativa // relación con stakeholders // voluntariado corporativo.

Lo que hace que yo sea yo: naturaleza / desarrollo personal // yoga // música // honestidad // ayuda // adrenalina // aprendizaje // consciencia // salud // comunicación // responsabilidad.

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