La sostenibilidad, entendida en su globalidad, es probablemente el activo más importante de la sociedad.

Para seguir un rumbo, la sociedad precisa de horizontes fijos que otorguen seguridad y confianza a los ciudadanos. Se viaja mejor con un mapa que con las referencias que uno encuentra en el camino. El Covid-19 ha provocado el incremento de la incertidumbre, nublando las metas comunes. Es aquí donde el papel de los líderes, los que asumen la responsabilidad de poner luz en el camino y de establecer los pasos que hay que dar, cobra especial importancia. Pero uno no sigue al que, corriendo despavorido, grita “fuego”, sino al que con seguridad nos indica dónde está la salida o el extintor. Confiaremos en ese líder en función de la percepción que tengamos de él o de ella: depende en definitiva de su reputación.

En las organizaciones empresariales pasa lo mismo. La función de los máximos responsables es la de analizar la crisis y marcar el camino que ha de llevar a su compañía a contribuir a la salida exitosa de la misma por parte de la sociedad como conjunto. No saldremos si cada uno busca la solución por su cuenta. La respuesta a ese liderazgo dependerá de cómo se perciba dicha reputación, por lo que desde Sociedad de Tasación nos hemos centrado en la relación con cada uno de los grupos de interés, apoyados en nuestra reputación, reforzando el mensaje de tranquilidad y sensatez ante una situación, excepcional, que estamos viviendo.

  • A los empleados: comunicando de forma continua, poniendo los valores por delante, acercándonos a ellos aún más en estos momentos, explicando que la situación demanda sacrificios pero que la solución depende de que marchemos todos unidos, más que nunca. Se apuesta por la ausencia de ERTES o despidos y en su lugar nos bajamos todos el sueldo, naturalmente de forma progresiva: 2% los que menos ganan, un 25% los que más. Se cuenta con todos, todos cuentan y todos suman.
  • A los clientes: reforzando nuestra disponibilidad en todo momento, trabajando desde el 15 de marzo al 100% para ellos, y ofreciendo escucha activa y capacidad de respuesta: lanzando nuevos productos que se adecuan a las nuevas necesidades que nos han comunicado, compartiendo información sólida del mercado en momentos de incertidumbre, aportando sensatez y rigor, no sobre reaccionando ante la emergencia.
  • Al Regulador: ofreciendo datos y proyectos que le puedan ayudar en su toma de decisiones y acatando las mismas, aún a costa de tener que adoptar medidas muy rigurosas en nuestra operación diaria que demandan esfuerzos adicionales, pero siempre con la perspectiva de que lo que hacemos por asegurar el rigor en momentos donde la tasación es ciertamente muy complicada de completar.
  • A los proveedores y colaboradores (nuestros tasadores): estableciendo un equipo específico que recoja sus inquietudes para poder dar soluciones concretas a sus problemas y no extendiendo a ellos las medidas de ajustes, sino aportando tranquilidad, nuevos productos, oportunidades de generar trabajo.
  • Al sector: compartiendo nuestro conocimiento y disponibilidad a través de nuestra participación en asociaciones sectoriales, en el grupo de expertos creado por el Ayuntamiento de Madrid, o a través de FinResp.
  • A los medios de comunicación: intensificando nuestras intervenciones para dar información, certezas y transparencia al público, centrándonos en el dato, aprendiendo de crisis similares en otros países y evitando especulaciones.

La sostenibilidad, entendida en su globalidad, es probablemente el activo más importante de la sociedad. La reputación es un elemento intrínseco de las empresas y las personas que las dirigen, y, honestamente empleada, refuerza una salida sensata y a largo plazo de esta crisis porque su capacidad de influencia es relevante. La reputación es, por tanto, soporte de la sostenibilidad. En Sociedad de Tasación creemos en ello, y hemos tratado de ponerlo en práctica.

Juan Fernández-Aceytuno,

Consejero Delegado de Sociedad de Tasación

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