sostenibilidad

Nos encontramos en una etapa de transición en la que las empresas son conscientes de la importancia de integrar la sostenibilidad en sus estrategias corporativas.

Las grandes compañías –con más de 500 trabajadores o una facturación que supere los 40 millones de euros- están obligadas por una directiva europea a facilitar información sobre sus impactos medioambientales, sociales y en materia anticorrupción.

Sin embargo, gran parte de las empresas que no se encuentran obligadas por la directiva han apostado por crear departamentos específicos y memorias que informan sobre las políticas y las acciones sostenibles de la compañía en materia económica, social y medioambiental.

En esta transición aparecen nuevas oportunidades y retos para las empresas que se están adaptando a un nuevo paradigma marcado por la sostenibilidad. Algunos sectores experimentarán un incremento de la demanda de sus bienes y servicios, mientras que otros necesitarán transformar su modelo de negocio para reducir el impacto ambiental, optimizar el uso de recursos y reducir costes.

Según el informe “La inversión en la creación y desarrollo de empresas verdes en España”, de la Fundación Biodiversidad, existen numerosas señales sobre una creciente cultura atraída por la economía verde. Por ejemplo, el hecho de que, entre los inversores, el 71% estén interesados en inversiones sostenibles o que 2 de cada 3 piensen que éstas tendrán más relevancia en los próximos 5 años, lo que revela una atmósfera favorable.

<<El 71% de los inversores están interesados en inversiones sostenibles>>

Un reciente informe sobre inversores individuales de Morgan Stanley titulado “Sustainable signals: the individual investors perspective”, expone una serie de conclusiones y recomendaciones sobre las inversiones socialmente responsables: los inversores “millennials” no solo son los más proclives -un 84%- a apostar por la sostenibilidad, sino que además son los que tienen estilos de vida más acordes con la sostenibilidad. Las mujeres están más interesadas en este tipo de inversiones que los hombres -76% frente a 62%-, además de que son más propensas a basar sus decisiones de compra en criterios de sostenibilidad.

El gran potencial de crecimiento de las inversiones ligadas al medio ambiente, unido a la transformación que atraviesa el sector inversor -en constante búsqueda de nuevas oportunidades de negocio más sostenibles-, las buenas perspectivas de crecimiento de las actividades de la economía verde y una cada vez mayor concienciación ambiental de la sociedad hacen que este sea un momento clave para impulsar las inversiones en sectores económicos vinculados al medio ambiente.

Con respecto a la motivación de las entidades para invertir, el informe emitido por la Fundación Biodiversidad concluye que destacan en primer lugar las buenas perspectivas de futuro del sector verde (70%) y la aplicación de estrategias de diversificación (53,3%). Para un 46,7% de los encuestados, los beneficios de este tipo de operaciones también estarían relacionados con factores de rentabilidad y factores sociales y en muchos casos se citaron además otros beneficios como la mejora de la imagen corporativa.

Estos resultados ponen de manifiesto que entre los inversores empieza a asentarse la idea de que existe una correlación positiva entre la gestión responsable del medio ambiente y el crecimiento y la expansión empresarial. Hay un gran consenso en que la integración de la gestión de la sostenibilidad en las empresas contribuye a crear valor. En general, se considera que las empresas socialmente responsables son empresas más eficientes, mejor gestionadas y se desenvuelven mejor en los mercados.

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